
A estas alturas, sólo los más inocentes creen en el romanticismo de la profesión periodística. En el juego del gato y el ratón entre periodistas, agencias y empresas de tecnología, pocas veces sucede algo de manera fortuita y Apple es, probablemente un ejemplo perfecto de ello.
Hace apenas un par de días, el prestigioso diario Wall Street Journal publicaba una información concerniente al nuevo Tablet que Apple va a presentar a finales de mes.
La noticia corrió como la pólvora en medios digitales y tradicionales de todo el mundo. Pero sólo los más ingenuos creen que la información surgió como resultado de una ardua investigación periodística. Fue la propia Apple la que filtró la noticia en una práctica habitual que nos explica John Martellaro, ex-ejecutivo senior de márketing en la compañía de la manzana.
El propio Martellaro aprendió a realizar estas filtraciones cuando trabajaba para Apple. Un buen día –relata- un ejecutivo de muy arriba se te acerca y te dice: -Tenemos una información que necesitamos hacer pública. ¿Tienes algún amigo en un medio de comunicación?-
El procedimiento siempre es el mismo. La información se deja caer de forma casi casual por teléfono (para no dejar constancia escrita) seguida de un –Estaría bién que publicárais algo sobre esto-. El periodista sabe que Apple no va a protestar por la filtración y que su publicación supone marcarse un tanto respecto a otros medios. En caso de conflicto, cada parte puede mantener su versión, callar o recurrir a un malentendido en la conversación.

En el caso concreto del próximo iTablet, la información fue filtrada a dos periodistas del Wall Street Journal para que cualquiera de ellos pudiera escudarse en un malentendido con su compañero. También se tuvo en cuenta el día, lunes a última hora de la tarde, para que nadie pudiera acusar a Apple o a los periodistas de intentar especular con las acciones de la compañía . Pese a todo, las acciones de la manzana subieron cerca de punto y medio con la noticia.
Este tipo de maniobras son muy habituales en compañías que, como Apple, mantienen una política de no hacer declaraciones sobre productos no presentados oficialmente. Los motivos son variopintos.
La filtración permite presionar a algún proveedor recalcitrante, confundir o asustar a la competencia, lanzar un globo sonda sobre qué acogida tendrá el precio del producto o generar ruido para asegurarse una buena cobertura el día del lanzamiento. Con todo, Apple no es la única compañía experta en estas triquiñuelas de comunicación en un mundo donde, a veces, es más importante lo que parece que estás haciendo que lo que haces en realidad.
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